Como enviar correctamente archivos a imprenta

 

Si trabajas como Diseñador Gráfico, tarde o temprano, tendrás que preparar archivos para enviar a imprenta. Y tengas la experiencia que tengas, siempre tenemos las mismas dudas: ¿se verá bien? ¿no será muy pequeño? ¿las imágenes estarán en CMYK?, etc.

Desde Gráficos en la red, queremos crear y resolver dudas en este post,  para que sepas realmente como debes enviar tus archivos a imprimir y garantizar el éxito de una impresión profesional y sin errores.

 

Infórmate y trabaja siempre con el tamaño adecuado a cada proyecto.


Desde que empiezas a trabajar en el diseño tienes que tener muy en cuenta el tamaño en el que éste se imprimirá. Siempre debes trabajar en tamaño real. En impresión, no hay posibilidad de “ampliarlo un poquito” porque se pierde calidad. En tal caso, si estamos creando, por ejemplo, el diseño para una valla publicitaria, deberás contactar con la imprenta y que te indiquen un tanto por ciento de las medidas para no crear archivos gigantescos.

Esto se aplica tanto a nivel general del archivo (si imprimes en un A4, A5 o formatos especiales) como a las imágenes (si ocupan 10 cm, busca una imagen que tenga el tamaño adecuado, pero ni se te ocurra estirarla, adáptala, cambia su resolución, etc.).

 

Tabla de tamaños de papel desde 4A0 a A10

 

Tamaño Ancho x Alto (mm) Ancho x Alto (pulg)
4A0 1682 x 2378 mm 66,2 x 93,6 pulg
2A0 1189 x 1682 mm 46,8 x 66,2 pulg
A0 841 x 1189 mm 33,1 x 46,8 pulg
A1 594 x 841 mm 23,4 x 33,1 pulg
A2 420 x 594 mm 16,5 x 23,4 pulg
A3 297 x 420 mm 11,7 x 16,5 pulg
A4 210 x 297 mm 8,3 x 11,7 pulg
A5 148 x 210 mm 5,8 x 8,3 pulg
A6 105 x 148 mm 4,1 x 5,8 pulg
A7 74 x 105 mm 2,9 x 4,1 pulg
A8 52 x 74 mm 2,0 x 2,9 pulg
A9 37 x 52 mm 1,5 x 2,0 pulg
A10 26 x 37 mm 1,0 x 1,5 pulg

 

Diseñar para imprimir, es trabajar siempre a una resolución de 300dpi


Una vez creas un nuevo documento y justo cuando pones las medidas adecuadas, asegúrate siempre de asignar la resolución adecuada. Para imprimir, lo ideal es trabajar con una resolución de 300dpi (dpi = dots per inch = puntos por pulgada).

Muchas de las imágenes que obtenemos de internet tienen una resolución de 72dpi, una calidad insuficiente para imprimir, pero suficiente para formato web. Las imágenes, siempre que vayas a incorporarlas a un libro o revista física y no digital, intenta que tengan la mayor calidad posible: 300 ppp y en modo de color CMYK. Si vas a tratar con un libro cuyo protagonista sea la fotografía (como los catálogos de arte), consulta con la imprenta: aquí tiene especial importancia la reproducción del color, para ser lo más exacto posible.

Asegúrate de usar siempre una resolución de 300dpi y pasar a esta resolución los archivos que vayas a usar y no la tengan. En la imagen inferior tienes un ejemplo ficticio de cómo se vería una imagen impresa en una resolución óptima y en una resolución demasiado baja.

 

 

Convierte a  CMYK o Pantone. Nunca uses imágenes RGB para imprenta


Los trabajos de imprenta, ya sean en impresión offset o digital, se imprimen con tintas CMYK, y es un error bastante común el olvidarse de pasar las imágenes del diseño de RGB a CMYK y trabajar con colores RGB en vez de trabajar con tintas CMYK (o incluso con tintas Pantone) en el documento.

La mejor forma de pasar una imagen de RGB a CMYK es con Photoshop, porque iguala las tonalidades y colores mejor que con cualquier otro programa. Es una buena costumbre abrir todas las imágenes utilizadas en el documento y comprobar, antes de hacer el pdf, que estén en CMYK (en algún programa, de hecho, te lo especifica sin tener que abrir las imágenes en Photoshop).

 

No uses nunca RGB: utiliza o bien CMYK o bien los colores PANTONE. Las impresoras funcionan, por lo general, con cuatro tintas fundamentales (cyan, magenta, amarillo y negro). A partir de estas cuatro tintas, se puede obtener cualquier otro color excepto el blanco y las tintas especiales (metalizadas, fosforescentes…). A mayor número de tintas que tenga un documento, más caro será, por supuesto.

Si en tu documento sólo vas a utilizar un único color, lo más recomendable es que lo hagas con un PANTONE: te saldrá más barato comprarlo que utilizar el CMYK.

Cuando tus diseños vayan a imprimirse, olvida el RGB, ya que este método se aplica únicamente a pantallas, y no a tinta. Por ello, lo mejor es trabajar en CMYK o con los colores Pantone (siempre que tengas a mano una pantonera).

Si trabajas sin Pantone, pero en CMYK, los colores que veas en pantalla, serán un poco distintos a los del resultado final de impresión (más apagados u oscuros, seguramente) pero no tendrás sorpresas desagradables de color.

 

 

Degradados, úsalos en su justa medida


Los degradados ahora son tendencia. Pero debes ir con cuidado cuando los uses para trabajos de impresión, ya que el resultado en pantalla y en papel puede ser distinto. Hay algunos degradados que, al imprimirse, crean un antiestético efecto de líneas. Así que si no lo tienes controlado, mejor evítalo o haz pruebas antes de imprimirlo.

 

 

 

No te olvides del sangrado en tus trabajos


Para los que no estén habituados a la jerga de los diseñadores: el “sangrado” es el marco que va más allá del límite de la página, sobresaliendo unos 3 milímetros del corte. Este marco sirve para que los elementos como por ejemplo, imágenes o fondos de color, sobresalgan de la página. De esta forma, cuando se vaya a cortar el papel ya impreso a formato final, evitaremos que queden líneas o zonas blancas en caso de que se muevan las hojas al cortarlas.

Pueden darse 2 casos:

1) Puede que al convertir el trabajo a un archivo pdf no se haya activado la casilla correspondiente al sangrado.

2) Que se haya creado el diseño sin sangres ya desde el principio.

En caso de que simplemente se haya creado mal el pdf, la solución es tan simple como volver a guardar el pdf, esta vez activando la opción de sangrado. Pero si el archivo original no lleva sangres, entonces se deben añadir en la configuración de la página 3 milímetros para el sangrado. Después, página a página (en caso de una revista, por ejemplo) habrá que ampliar los elementos que estén en el borde de la página para que sobresalgan esos 3 mm.

Si tu diseño lleva imágenes que ocupan todo el espacio, es muy probable que quieras que al imprimirse no se vean márgenes blancos alrededor. Para evitarlos, tienes que hacer uso obligatorio del sangrado del documento.. Se trata de añadir como comentamos, un mínimo 3 mm de sangre por todos los lados de cualquier documento que sea creado para posteriormente imprimirse. En los programas de diseño, como Adobe Illustrator o Adobe InDesign, el área correspondiente al sangrado vendrá contorneada por un trazo de color rojo. Esta medida de seguridad evitará que, si decidimos poner un color de fondo o una imagen, esta sea impresa hasta el borde mismo de la página y que no nos aparezca un horrible filete blanco.

RESUMEN: La sangre (o sangrado) consiste en diseñar con el tamaño que requieres, pero dejando siempre unos márgenes exteriores de unos pocos milímetros de forma que, al imprimir y después pasar la guillotina, no queden márgenes blancos.

NOTA: tanto en packaging como en cualquier elemento que queremos que vaya troquelado, es muy recomendable aumentar el sangrado a 5mm.

 

 

Marcas de corte


Las marcas de corte son las que indican cuál es el final de la página y por dónde se debe cortar. Ayudan a entender mejor los límites del diseño y, si están bien hechas, ahorran tiempo al impresor.

Por suerte este problema es sencillo de arreglar: cuando se vaya a hacer el pdf final para llevar a la imprenta, hay que activar la casilla de las marcas de corte (como con las sangres), y especificar parámetros como la distancia entre las marcas y el borde del papel, que suele ser el mismo tamaño que las sangres (3 mm).

 

Trazar las tipografías y objetos vectoriales del diseño


Las imprentas tienen un amplio catálogo tipográfico, pero aun así, para asegurar que las tipografías que has elegido para tu diseño no se pierdan o sustituyan por otras, siempre debes trazarlas antes de guardar el archivo final para mandar a imprimir.

Si quieres asegurarte de que se imprimirá la tipografía que tú has elegido de forma muy cuidadosa, tienes dos opciones:

  • Rasterizar todo el texto (en InDesign o Ilustrator, selecciónalo y vete a Texto > Crear contornos).
  • Empaquetar el documento y enviar a imprenta las tipografías que hayas utilizado, imágenes, etc (en InDesign/Ilustrator , Archivo > Empaquetar).

 

Lo mismo pasa con los objetos vectoriales. Asegúrate de tenerlos bien trazados para evitar que se deformen en el proceso de impresión.

 

Revisa la ortografía


Aunque parezca algo elemental, muchos obviamos este paso. No es agradable recibir un flyer, revista o cualquier otro diseño y ver que hay faltas de ortografía. Así que asegúrate de revisarlo bien, no importa cuantas veces lo hagas, mejor prevenir que resignarse a un mal trabajo terminado e impreso.

Un truquillo que seguimos en el estudio es revisar entre varios el archivo que hay que llevar a imprimir. Cuando estamos concentrados y llevamos cierto tiempo trabajando un mismo proyecto, ya no tenemos diferente perspectiva, es decir, una mirada nueva, que enfoque el trabajo desde cero, es muy útil, ya que a veces no nos fijamos en lo pequeños detalles que pueden marcar la diferencia.

 

Realiza pruebas y maquetas


Lo mejor que podemos hacer para asegurar que no hay errores de impresión, es hacer una prueba o maqueta antes. Tenemos claro que la calidad no será la misma ni la más óptima, pero te servirá para darte cuenta de errores de color, tamaño, maquetación o ortografía, entre otros.

 

 

Guarda y envía tus proyectos siempre en PDF


Hay una teoría que pocas veces falla: si se ve bien en PDF, se va a imprimir bien. Si sigues los pasos anteriores y, además, guardas tu archivo en PDF de alta calidad (e incluso con marcas de corte), es muy probable que no te lleves ninguna desagradable sorpresa cuando veas el archivo final impreso. Para llevar un documento a una imprenta es mejor enviar un archivo en formato pdf que un archivo abierto (archivo Indesign, Illustrator, etc.) de esta forma nos evitamos correr el riesgo de que haya problemas como errores en la tipografía o de vinculación de imágenes, entre otros. Pero incluso un pdf debe tener unos requisitos mínimos para obtener una correcta impresión, segura y fiel a nuestro diseño original.

Parece algo evidente, pero es un error más común de lo que parece. A veces se crea un PDF de baja calidad, a modo de primera corrección, olvidándonos de volverlo a crear en alta calidad para la imprenta. En otras ocasiones, se utilizan imágenes de baja calidad o que están pensadas para utilizarse en diseño web, y evidentemente, la calidad de las imágenes web (72 dpi) no es suficiente para una impresión en alta resolución (300 dpi).

La solución es sencilla: poner nombres diferentes para distinguir los PDFs de baja y alta calidad. Una pista para distinguirlos es que el pdf de alta calidad será un archivo de mayor tamaño que el de baja. En el caso de las imágenes siempre es aconsejable guardar un original para que, si guardamos para web por despiste, podamos recuperar la calidad de la imagen original.

 

Diseñar portada y contraportada


 

Portada, lomo y contraportada

 

Se diseñan las dos en un mismo documento, separadas por el lomo de la publicación. De esta forma tendrás que tener tu archivo “dividido” en tres columnas: la izquierda, correspondiente a la contraportada; la central, correspondiente al lomo y la derecha, que se corresponde con la portada.

 

¿Y el lomo?


¿Cómo calculamos la medida de nuestro lomo? Para ello deberemos pensar, a priori, en la maquetación. ¿Tapa dura o tapa blanda? Luego, tendremos que conocer el número de páginas exactas de nuestro documento y el papel que utilizaremos. Luego, cogemos tantas hojas de ese papel como páginas tenga nuestro libro, las colocamos unas encimas de otras y medimos ese lomo. Esta medida se corresponderá con el lomo de nuestro libro si lo vamos a maquetar en tapa blanda.

Si lo queremos con tapa dura le sumamos 4mm del grosor del cartón (dos por la portada y otros dos por la contraportada).

 

El troquelado


Para indicar un troquel, además de comunicárselo de forma verbal o escrita al impresor, debes de introducirlo en el propio archivo. En Illustrator, lo habitual es crear una nueva capa (que puedes llamar TROQUEL) y trazar la línea con un color Pantone (que también podemos renombrar como troquel) que tendrá que ir sobreimpreso.

 

Los colores y tipos de impresión


Para empezar, es necesario conocer las tintas de impresión, y saber que las impresiones offset en papel se realizan a cuatro colores principales: Azul (Cian), Magenta (Magenta), Amarillo (Yellow) y Negro (Black). Estos cuatro colores son representados por las siglas CMYK, de manera que, a partir de estos colores, se crean los restantes.

 

 

Ahora podemos empezar a hablar de los tipos de impresión. El número 4 entonces significará la presencia de todos los colores, mientras que por el contrario, el 0 implica la ausencia de ellos, y el 1 será el negro y toda su escala de grises.

La diferencia de estos tipos de impresión estará en los lados que estarán impresos: El 4×4 será una impresión a colores, por ambos lados (frente y verso). Por otro lado, el 4×1 tendrá todos los colores también, pero solo en la parte de frente, mientras que la parte del verso solo tendrá el color Negro y su escala de grises. La impresión 4×0 llevará color en la parte de frente, y el verso no va impreso.

Otra cosa a tener en cuenta es que no solo se pueden combinar estas 3 opciones, porque también encontrarás otros términos como: 1×1, que será impresión por las dos caras en blanco y negro, o la impresión 1×0, que lleva negro y su escala de grises solo en la parte de enfrente.

Hagamos nuestro el refranero, una imagen vale más que mil palabras, mostrando aquí una pequeña infografía que te ayudará a diferenciar mejor el tipo de impresión que necesitas.

 

 

Ante la duda, pregunta siempre


No es un truco nuevo, pero si realizas una búsqueda en tu navegador sobre un problema concreto, te darás cuenta de que alguien ya lo ha tenido y con suerte podrás resolver tus dusas. Sin embargo, a veces nos desesperamos buscando la solución cuando lo más fácil, rápido y productivo es llamar al profesional en cuestión para que nos resuelva nuestras dudas. En este caso, a la imprenta, que seguro no pondrá ninguna objeción en responderte.

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