Cómo reconocer a un diseñador gráfico: sus 10 mandamientos

By on octubre 22, 2015

 

Diseño

Diseñadores gráficos…qué raros son…

  • Odian profundamente la pregunta “¿Te falta mucho?”
  • Están convencidos de que las ideas más creativas son las que surgen la noche antes de la entrega.
  • Pueden modelar un proyecto en Autocad, animarlo en 3D Studio, diseñarlo en Illustrator y ponerlo en una página web, pero no saben usar Excel.
  • A sus seres queridos les da miedo usar las palabras “bonito” o “feo” delante de ellos.
  • Pueden tener su lugar de trabajo de lo mas desordenado, pero saben dónde se encuentra cada cosa.
  • A los 25 años ya tienen tendinitis en ambas muñecas, escoliosis, gafas graduadas, migrañas, úlcera, sedentarismo, sobrepeso, azúcar, acidez y rodillas engomadas.
  • Creen que dormir 6 horas es un lujo.
  • Se cuestionan su futuro 3 veces al día.
  • Conocen más tutoriales de photoshop que nombres de primos lejanos.
  • Han pasado si o si por urgencias tras un corte profundo con el cutter.
  • Están hartos de la gente que dice “Yo iba a ser diseñador pero no me gusta dibujar”.
  • Nunca serán vistos en público sin ojeras.
  • Todo el mundo les dice cuanto los quieren y admiran su trabajo, pero cuando hay que hacer un diseño… “nunca hay dinero”.
  • Hermanos, amigos, primos y otros conocidos les piden “Un dibujito para el colegio”, que termina siendo un mapamundi con división política como mínimo.
  • Miles de veces han estado despiertos en un amanecer, sin embargo nunca vieron uno.
  • Cuando tienen tiempo para salir a cenar, no dejarán de escudriñar hasta el milímetro la carta del restaurante preguntándose “¿Quién habrá diseñado el menú?” o “¿Quién hizo éste logo?”.
  • Finalmente, son distinguibles por la cara de asesino en serie que ponen cuando alguien les dice “pero sí eso se hace en un cuarto de hora”

Veamos ahora cuáles serían los 10 mandamientos por los que debería regirse un buen diseñador gráfico:

1. Un buen cliente es aquél que paga.   

 No te dejes engañar, los buenos clientes no son aquellos con megaproyectos (que al final quedan en nada). Buenos clientes son los que pagan lo que vale el diseño, aquellos que reconocen la tarea que has realizado. De ellos vendrán los grandes proyectos y de su buena resolución vendran otros mejores.

2. Los diseñadores cobramos por una idea, no por horas de trabajo.

Si sólo cobraramos las horas de trabajo, los diseñadores pasaríamos a ser meros ejecutores; personas con una técnica en diferentes programas que nos permite realizar un arte final, pero en realidad un diseñador lo que hace es plasmar una idea en un papel, en la pantalla, etc, y lo importante de nuestro trabajo -el valor añadido- es la idea, justamente lo que hace diferente a cada uno de los diseñadores que pueblan el planeta.

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3. Un buen diseño comporta un buen proyecto.

Sin contenido es imposible dar forma a nada, así que seguramente tendrás que investigar, generar, crear el contenido que después te permitirá trabajar en un diseño siguiendo unas pautas, buscando unos objetivos. Muchas veces el contenido será -entre otras cosas- fotografías, gráficos, titulares, y sin ellos el diseño puede quedar cojo, como si le faltara algo, y eso normalmente se nota.

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4. El buen diseño es eterno.

Las tendencias en el mundo del diseño son algo de lo más normal, y no está mal inspirarse en ellas para generar nuestros diseños, pero no te dejes llevar en exceso por esas tendencias, ya que éstas vienen y van mientras que tu cliente se queda y querrá poder seguir una línea durante un tiempo e ir acumulando elementos al conjunto, de manera que den imagen de unidad y coherencia.

5. El buen diseño es para todos.

No te centres en un tipo concreto de público, si no es que el briefing te marca un target de manera tajante. Intenta trabajar para todo tipo de público; que cualquiera pueda entenderlo y sobretodo, que todos se sientan identificados.

6. Prepárate concienzudamente , técnicamente.

Si sabes que tu proyecto va a acabar en la imprenta, la serigrafía, el diseño web, etc, podrás adaptar tu diseño desde el momento de la creación, dando soluciones mucho más reales y elaboradas que si tienes que realizar los cambios mas tarde sobre la marcha. Los mejores diseñadores son, por norma general, los que conocen todo el proceso, ya que de ésta forma pueden controlarlo.No olvides que tú vendes ideas, pero el cliente compra todo el proyecto (incluída la ejecución).

Estudio

7. Arriesga.

No te preocupes si no eres comprendido o si te copian; es mejor arriesgarse con ideas buenas que permanecer en la sombra con ideas grises que jamás conseguirán llegar a su objetivo.

8. El buen diseño es aquel que se paga.

Cobra por tu trabajo, no minimizes tu tarea, piensa que no sólo vendes un trozo de papel con letras, o una pantalla con fotografías. Tus ideas sirven para comunicar, es la tarjeta de presentación de tu cliente y por eso la idea es mucho más importante que el tiempo de realización.

9. No trabajes para amigos ni con ellos si hay dinero de por medio.

Si quieres ahorrarte dolores de cabeza, no trabajes con amigos ni gratis ni por dinero, pero en caso de hacerlo, hazlo gratis, delimitando el tiempo y las tareas que realizarás, ya que de lo contrario podrías quedarte al final sin cobrar y sin amigo. Los amigos de los diseñadores tienen la rara facultad de ver a los diseñadores como medio artistas, medio bohemios, medio zumbaos y creen que el hecho de diseñarles algo es simplemente coger un lápiz, un papel y los duendes de la creación hacen el resto sin apenas trabajo para el diseñador de turno, por lo qual si les cobras encontrarán el pago como excesivo, aferrándose siempre a la amistad.

10. Copia de los buenos.

Nadie nace enseñado y los grandes referentes del diseño han de servirnos de inspiración, para poco a poco ir madurando y acabar por generar nuestro propio estilo que nos diferencie del resto.

 
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